OMAHA BEACH 1944![]()
Este es el documento histórico del relato del propio Solano.
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Ambrosio Antonio Solano
Ambrosio Antonio Solano fue herido dos veces en combate.
Con
19 años de edad, Ambrosio Antonio Solano fue parte de la segunda oleada
de tropas que invadieron la playa Omaha en Normandía. Solano estuvo en
el peor lugar en el peor momento del Día D.
El ex combatiente,
nacido en Nuevo México, sobrevivió ese día y siguió combatiendo en
Normandía hasta que fue herido. Y regresó al frente alemán, para ser
herido otra vez.
Durante 47 años desde el fin de la guerra no contó a nadie sus experiencias, ni siquiera a sus familiares.
Una
vez conocida su historia, se pudo investigar que Solano merecía 13
medallas por sus esfuerzos en la Segunda Guerra Mundial, las que
recibió en 2002.
Éste es su testimonio.
Nos dijeron que
no fuéramos a ninguna parte, porque íbamos a salir ese mismo día para
Francia, a Omaha Beach. Fuimos en estas lanchas, íbamos ochenta en una
lancha. Pero en Omaha Beach, estas lanchas no llegaban a la orilla del
mar, llegaban como a una milla (1,6 km), nos dijeron que nos bajáramos.
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Brincamos,
y el agua nos pegaba a la cintura. Oía yo las balas que zumbaban a los
costados. Había como una milla, con el agua a la cintura, había
matorrales que creaban una barrera natural como de un metro y medio de
altura. Vi los cuerpos de soldados nuestros. Otros estaban nadando en
el agua. Pero yo alcé mi rifle para arriba, a mí no me importaba que me
mojara yo, pero el rifle no se mojó. Y dije yo entre mis pensamientos
'si Dios me da la vida y salud para llegar a esos matorrales'... Yo me
decía que si llegaba a los matorrales, ya no era más peligroso.
Y
vino el general y nos dijo, "agarren a los paracaidistas". Y le dijeron
que no había, que todos estaban en África. Y dijo, "pues agarren
voluntarios". Y yo me presenté como voluntario. La idea era que nos
soltaran en el aeroplano detrás del enemigo. Me decían mis amigos que
me iba a matar en el aire. Pero yo lo que quería era saber cómo saltar
de un aeroplano
Caminamos toda la noche, todo el día, casi 25
millas. Había muchos enemigos. Caminamos hasta que cayó la noche y nos
dijeron que hiciéramos trincheras individuales. Yo oía al enemigo
hablar, ellos estaban como a dos matorrales de nosotros.
Cuando
nos levantamos en la mañana, caminamos todo el día, y todo el día
estuvimos peleando con el enemigo. Avanzamos muy cerca de 15 millas. Y
llegamos a este lugar, Saint Lo. Agarrábamos la placita de Saint Lo y
luego nos la quitaban. Ahí estuvimos como cinco días peleando.
Para brincar no tuvimos problema, porque el
sargento estaba en la puerta del aeroplano, y al que no quería saltar
él lo empujaba. La gente gritaba, no quería brincar. Cuando yo brinqué,
había ocho soldados antes que yo. Cuando bajamos y estaba ya en el
suelo, había detrás de mí un tanque de Alemania, que me tiró una bala
muy gruesa. Saltaron todos los pedacitos y una bala me pegó atrás, con
tan buena suerte que tenía mi impermeable doblado atrás, porque sin él
habrían pasado pedazos de esquirlas.
Me
dio mucho gusto ver que Dios me había cuidado. Pero al mismo tiempo,
tres de mis compañeros sí no volvieron, y me sentí muy mal de ver que
no volvieron.
Yo todavía iba andando con la sangre de esa bala
que se me enterró, yo sentía muy caliente (la herida), pero seguía
andando hasta que me vi con el sargento, que vino a llamar a los
médicos, y ya no seguí más con los paracaidistas.
Nos atendieron
en una carpa, y ahí estuve un mes, y cuando me dijeron que me iba ir de
regreso, yo dije que quería seguir con mi compañía, que ya estaba en
Alemania. Y en el Día de Acción de Gracias, me pegó otro tanque en la
mano derecha en medio del dedo chiquito y el otro, y luego en los pies
y la rodilla, que estaban llenos de pedacitos de bala. Me hirieron otra
vez y fui al hospital. Cuando volví, ya no fui a la frontera, ya
Alemania se entregó.
Cuando llegué aquí a Estados Unidos, le di
gracias a Dios que me cuidó, y a los rezos de mi tía y mi hermana. Me
dio mucho gusto ver que Dios me había cuidado. Pero al mismo tiempo,
tres de mis compañeros sí no volvieron, y me sentí muy mal de ver que
no volvieron. Yo dormía con ellos en su casa y nos cuidábamos los unos
a los otros.
De una vez me acosté, no quería pensar, pensaba en
muchos de ellos, yo fui el único que volví. Como por seis meses, no
quería nada. Siempre pensando en mis amigos. No he ido a Normandía, yo
quería ir, pero ya no.
Ambrosio Antonio Solano recibio sus 13 medallas al valor en el 2002
Fuente:
estos relatos de donde los sacais?
muy bueno mahou, en la parte de arriba yparece que se ha colado una imagen erronea, revisala y si es asi corrigela , please.
#1 ves donde pone fuente???? pues lo demas queda de tu parte.
lo digo por ke la pagina es inglesa ¬¬
y como el relato es de un español
#3 antes de escribir piensa, piensa y piensa
vaya unos croquis que nos hace el kiku
asi esta de mal traducido
joder menudo txabal este ambrosio, eso es ser un buen soldado,

a mi lo que mas me ha gustado es esto
joder no!!! pues si era gruesa la bala
.
muy bueno si señor.
Q crack el tio este, por cierto black panzer me ha cogio en karma en solo un mes, este spamero llegara lejos
esta muy wapo el relato, yo podria poner 1000, sobre todo informe de batallas, epro como no se inglis pues no puedo traducirlo asi como me gustaria, porque el google lo traduce de una forma rara.
#10 Ya del google no t puedes fiar pero t salga d apuros normalmente. Ten cuidado a ver si en medio de un text t va aparecer la palabra pinga o algo
A y mu weno el copy paste y tal
#11 no se puede hacer copy y paste, yo estoy haciendo una columna sobre la batalla de krasny bor y no rula, me estoy pegando el palizon a escribir